“EL ALAMBIQUE DE COBRE . . . UN GRAN LEGADO QUE ENRIQUECIÓ EL MUNDO DEL PERFUME.”
Los inicios de la perfumería se remontan a la edad de piedra, hace más de 500,000 años, cuando los primeros seres humanos quemaban maderas aromáticas y resinas para obtener sus aromas agradables y así poder complacer con humo a sus divinidades. Posteriormente, sumerios, egipcios y griegos utilizaron tinturas y macerados de flores, plantas y árboles para realizar los primeros tipos de ungüentos aromáticos dedicados a sus deidades y gobernantes.
El interés por los aceites esenciales se mantuvo durante las Cruzadas, alrededor del año 158 a.C. Durante este periodo, las esencias fueron consideradas un símbolo de purificación y de la concentración de las fuerzas divinas, por lo que el ser humano confirió una gran importancia a los extractos olfativos de la naturaleza.
Posteriormente, fue desarrollado el primer tipo de alambique (instrumento clave para el proceso de destilación1) y según registros griegos, fue inventado entre los siglos I y II por María la Judía, primera mujer alquimista de la que se tiene noticia y considerada la “fundadora de la alquimia” conocida además por desarrollar la técnica del “baño María”, que lleva este nombre en su honor.
El interés por los aceites esenciales se mantuvo durante las Cruzadas, alrededor del año 158 a.C. Durante este periodo, las esencias fueron consideradas un símbolo de purificación y de la concentración de las fuerzas divinas, por lo que el ser humano confirió una gran importancia a los extractos olfativos de la naturaleza.
Posteriormente, fue desarrollado el primer tipo de alambique (instrumento clave para el proceso de destilación1) y según registros griegos, fue inventado entre los siglos I y II por María la Judía, primera mujer alquimista de la que se tiene noticia y considerada la “fundadora de la alquimia” conocida además por desarrollar la técnica del “baño María”, que lleva este nombre en su honor.
El “al-inbīq”, nombre árabe que dio origen a la palabra alambique, era utilizado principalmente para fabricar perfumes y medicinas durante la Edad Media. A través de la experimentación con las especies que desde Oriente comercializaban, los árabes comenzaron con la extracción de plantas, flores y especias, siendo así los inventores del proceso de destilación de aceites esenciales, una parte fundamental en la elaboración de los perfumes, dejando así un gran legado que enriqueció el mundo de la perfumería y que se ha mantenido invariable desde que las antiguas civilizaciones desarrollaron el método de la destilación.
De esta manera, el alambique ha sido fundamental para el desarrollo de la perfumería hidroalcohólica como la conocemos hoy en día.
¿Por qué cobre?
Aunque algunos componentes pueden ser de acero inoxidable, la mayoría de los alambiques se fabrican con un material más costoso: el cobre. Sin duda posee cualidades estéticas, pero no es la única razón por la que se prefiere este material. El cobre es fácil de moldear, conduce muy bien el calor en comparación con el acero y otros metales y resiste la corrosión.
Sin embargo, su principal ventaja es que evita la volatilidad de algunas sustancias volátiles favorece los ésteres, responsables de los aromas afrutados que se detectan en el destilado.
Aunque la tecnología ha avanzado y existen métodos industriales más rápidos y eficientes, el alambique tradicional sigue siendo el favorito de muchos destiladores artesanales y productores de aceites esenciales debido a la calidad del producto obtenido y su conexión con siglos de historia y tradición.
El alambique ha recorrido un largo camino desde sus humildes orígenes en el antiguo Egipto y Persia hasta convertirse en una herramienta esencial para la destilación moderna. Su evolución ha sido testimonio del ingenio humano y de nuestra capacidad para transformar los recursos naturales en productos esenciales para la vida diaria, desde perfumes y aceites esenciales hasta bebidas alcohólicas.
De esta manera, el alambique ha sido fundamental para el desarrollo de la perfumería hidroalcohólica como la conocemos hoy en día.
¿Por qué cobre?
Aunque algunos componentes pueden ser de acero inoxidable, la mayoría de los alambiques se fabrican con un material más costoso: el cobre. Sin duda posee cualidades estéticas, pero no es la única razón por la que se prefiere este material. El cobre es fácil de moldear, conduce muy bien el calor en comparación con el acero y otros metales y resiste la corrosión.
Sin embargo, su principal ventaja es que evita la volatilidad de algunas sustancias volátiles favorece los ésteres, responsables de los aromas afrutados que se detectan en el destilado.
Aunque la tecnología ha avanzado y existen métodos industriales más rápidos y eficientes, el alambique tradicional sigue siendo el favorito de muchos destiladores artesanales y productores de aceites esenciales debido a la calidad del producto obtenido y su conexión con siglos de historia y tradición.
El alambique ha recorrido un largo camino desde sus humildes orígenes en el antiguo Egipto y Persia hasta convertirse en una herramienta esencial para la destilación moderna. Su evolución ha sido testimonio del ingenio humano y de nuestra capacidad para transformar los recursos naturales en productos esenciales para la vida diaria, desde perfumes y aceites esenciales hasta bebidas alcohólicas.
El legado del alambique continúa hoy, con una amplia gama de usos que abarca tanto la producción industrial como la destilación artesanal, manteniendo viva una tradición milenaria.